viernes, 17 de julio de 2009

Vagabundo I

Vivía desde hace tiempo en un tiempo prestado, hacía taaaaanto tiempo que no sentía tener motivos para vivir.

Cuando él decidió irse no tuvo valor para acompañarle, el viaje era muy largo, no parecía tener un destino cierto, ahora no era el mejor momento para marcharse, tantas eran las razones que parecían atarla a este lugar y una, solo una, era la razón para irse, él.

Decía que estaba cansado de ver siempre las mismas cosas, que nada le retenía en este sitio, que todo le era extraño y a pesar de que ella ponía todo para atarle aquí, él cada vez parecía estar más lejos.

Poco después de irse él empezó a darse cuenta de la realidad, sin él las cosas empezaron a ser extrañas, ya nada tenía la apariencia de antes, hasta sus lugares mas privados resultaban extraños, entonces fué cuando se dió cuenta, lo que hacía que todo fuese familiar era tenerle a él con ella y él ya no estaba, todos los motivos que la habían retenido aquí se reducían a uno, él.

Por eso a nadie le extrañó cuando ella se marchó siguiendo su camino.

9 comentarios:

maracuyá dijo...

Difícil amar a un vagabundo, sobre todo cuando a cierta edad ya hemos construido otros afectos de los cuales no podemos desprendernos...y qué hacer, no? Cuando sentimos que es nuestra motivación para vivir.

Precioso relato que promete otros, igualmente atrapantes en tus letras.

Hoy yo hice una oración en los comentarios, un Credo personal. No es tan bonita como lo que vos escribís. Pero, al menos, espero que sea convincente.

Besos

Sol dijo...

En algún momento cualquier vagabundo encontrara alguna vez su lugar...

Ya sea por el amor o por otras cuestiones de la vida misma!!!
Creo que todos buscamos ese lugar y a veces no somos vagabundos!!!
Besos cielo, llenos de luz para ti!!!
Buen fin de semana!!!

iliamehoy dijo...

Cuando tuvo la certeza que su único motivo era él... llegó el mometo de marcharse.
Quizás así su mundo volviera a tener sentido.
pero sólo quizas....no deberíamos olvidarnos de nuestras propias razones tan a menudo.
Una sonrisa

Luis Antonio dijo...

Los vagabundos me dan pena y me causan admiración. Dificil explicar esta contradicción...

Beauséant dijo...

creo que, al final, todos encontramos nuestro sitio, incluso los vagabundos que parecen desterrados del último rincón del mundo..

Jurema dijo...

Lindo y emotiva historia!!

Hoy te hago una visita corta , ya sé! te mereces mucho más! pero te dejo un abrazo, un beso y un presente que esta en mi casa, (arriba a la derecha).

Muacsss.

Tumulario dijo...

Maracuya, a veces, lo dificil es no amarle.
Sol y Beauseant, , pero a veces el lugar está precisamente en seguir en movimiento.
Iliamehoy, y buscarle aunque sepamos que nunca llegaremos a encontrarle
Luis, quizás por ese aire romántico (y falso) que les ha dado la literatura tantas veces.
Jurema, gracias, ahora paso por su casa.

Tumulario dijo...

Maracuya, por cierto, no digas nunca que tu oración no es bonita y convincente, claro que lo es, pero yo tengo que mantenerme firme, como me deje convencer por público tan entregado no se que va a ser de mi ego.

maracuyá dijo...

Mientras estoy esperando que me atienda la compañía aérea (un desastre acá las líneas telefónicas. Pero qué puedo hacer?, parece la única solución) te voy a contar que en mi ciudad se estrenan todas las obras teatrales, películas y conciertos del país.
Sabes por qué? El rosarino es el público más exigente. Si aquí triunfan, ya se sabe que serán un éxito donde vayan...y si no, está escrito el fracaso...
Todos los artistas confían en la opinión de los rosarinos. Bueno, claro, algunos españoles nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo