lunes, 23 de marzo de 2009

Recuerdos.

Como una ola que va y viene,
como despertar tras una noche
de lágrimas y rencores,
como sentir que el pasado
se fue con sus dolores
de la vida y sus vaivenes.

De la noche viene el día,
de la pena, la alegría,
el reencuentro, de la lejanía,
y saber que me has dejado
solo en el mediodía,
hace que mientras te sueñe,
mantenga la esperanza viva.

Nunca la noche es eterna,
ni la alegría dura
lo que vale una vida,
más el instante guardado
de la infinita dicha,
nos hace ver como absurda
la pertinaz pesadilla.

martes, 17 de marzo de 2009

El puente (4ª parte)

Estaba a punto de despedirme cuando se me acercó Ana
- ¿Vas para casa? – me preguntó.
- Claro, pero no he traído coche, pensaba coger un taxi, ¿quieres que te acerque a algún lado?
- Si no te importa.
Me extraño mucho que Ana insistiera tanto en acompañarme, al fin y al cabo no es que nos conociéramos de mucho, ella era amiga de Helena desde la época de la universidad y después habían montado una pequeña empresa de publicidad y la verdad su relación conmigo se limitaba a los días que habíamos coincidido durante el tiempo que Helena y yo estuvimos juntos, pero bueno, tampoco me importaba y de hecho mantener una conversación intrascendente me podría venir bien.
En cuanto nos montamos en el taxi y le dijimos al taxista la dirección de la casa de Ana, ella me abordó.
- Perdona que me haya auto-invitado pero tenía que hablar contigo.
- Tu dirás.
- ¿Hace mucho que no veías a Helena?
- La verdad es que en estos dos últimos meses no me he prodigado mucho por ahí, pero creo que hablé con ella hace un par de semanas, ¿porqué lo preguntas?.
- Lleva un tiempo un poco extraña, desde el año pasado su mundo se está limitando cada vez mas al trabajo y la casa, al principio lo entendí como algo normal, al fin y al cabo vuestra ruptura era lógico que la pasase factura, pero vosotros tres seguíais quedando de vez en cuando, pero últimamente, cuando hablo con ella para hacer algo fuera del trabajo, nunca parece tener ganas o me pone excusas de lo mas peregrino, hoy mismo me ha costado un triunfo conseguir que no se fuese directamente a casa después el trabajo.
- No has pensado que, a lo mejor, tiene otras amistades y que no quiere mezclarlas contigo – conteste de forma un poco brusca-, perdóname, no es quiera ofenderte, pero comprende que en ocasiones tu forma de ser no gusta a todo el mundo.
- No te creas, ya lo pensé, de hecho al principio estaba segura de que era así y por eso no he dicho nada a nadie, pero cada vez me estoy dando cuenta de que no es eso, la Helena que tu y yo conocemos era una fanática del cine, de hecho no dejaba pasar un estreno de una película interesante sin ir a verla en los primeros días y lo mismo digo del teatro, pues bueno te invito a que intentes hablar con ella de alguna película o obra de teatro de las que se han estrenado en los últimos seis meses, no ha visto ninguna, comenta con ella algo sobre alguna exposición reciente, tampoco, ni ha ido a ningún concierto.
Eso si que me dejó totalmente en blanco, Ana tenía razón, de hecho la obsesión de Helena por estar a la última en todo lo que a actividad cultural sonase nos había ocasionado mas de una discusión, siempre había que ir a ver esa nueva exposición, aunque la anterior muestra de ese pintor nos hubiese defraudado a los dos, había que ver toda película nueva que se estrenase y tuviese algún nombre conocido o una critica cuando menos mediocre, con ella era imposible quedarse en casa dos días seguidos. No era posible que la Helena que yo conocía llevase seis meses sin ir a ninguna de esas cosas, me hubiera creído mas que me dijesen que llevaba seis meses sin comer ni beber, que lo otro.
- Vamos a ver, - le conteste-, eso que dices no puede ser, tienes que estar equivocada, a lo mejor es que lo que ya no le apetece es comentar nada sobre todas esas cosas - algo por otro lado muy difícil conociendo a Helena-, desde que conozco a Helena siempre la he visto pensando en cual era la próxima película que iba a ver, que obra de teatro estrenaban, donde había una exposición interesante, etc.
- Por eso te digo que algo la pasa.
Estábamos llegando ya a su casa por lo que terminé la conversación quedando con ella en llamarnos después de comer para continuar hablando.
Después de dejar a Ana no pude quitarme de la cabeza lo que me había contado, las ideas se me juntaban con lo que “mi hacker” había dicho de mí, ¿es posible que estuviésemos cambiando tanto?, no puede ser, tanto Helena como yo, ya habíamos pasado los 30 años, nuestra cabeza estaba perfectamente amueblada y éramos felices tal y como vivíamos, ¿o no?

(Continuará......)

lunes, 9 de marzo de 2009

El puente (3ª parte)

Cuando llegué a casa tuve que hacer un esfuerzo por no ponerme al instante con el proyecto del puente, algo que tenía que agradecerle a mi misterioso inquisidor, había conseguido que volviese a tomarme mi trabajo con un interés que últimamente parecía haber perdido, quizás no estuviese tan descaminado en sus criticas, pero no, no podía caer en su trampa, yo seguía siendo el mismo, mis estructuras se parecían entre sí por que era lógico, yo siempre soy el mismo.

Decidí tomarme el resto de la tarde libre, al fin y al cabo el puente ya estaba casi terminado, solo faltaba darle los últimos retoques y tenía todo el fin de semana por delante.

Llamé a Carlos a su trabajo y quedé con él para cenar e ir luego a dar una vuelta, al principio parecía un poco sorprendido al saber que estaba en casa, últimamente había estado un poco insoportable con el proyecto del puente, pero al final pareció incluso contento al saber que había decidido aparcarlo por lo que quedaba de día, no le comente nada sobre mi misterioso hacker.

El resto de la tarde decidí pasarlo leyendo un rato, cogí de la biblioteca uno de los últimos Best Sellers que había comprado, - normalmente para comprar los libros me suelo guiar de mi instinto pero cuando tengo que pasar un rato en algún aeropuerto suelo visitar las tiendas y rara es la vez que no compro alguno de los libros mas vendidos, no suelo leerlos por lo que lo habitual es que al final se lo regale a algún familiar o amigo por su cumpleaños-, la lectura siempre me había servido para no pensar en nada y esta vez no fue menos.


Cuando me quise dar cuenta casi se me había hecho tarde, me di una ducha rápida y salí casi corriendo para no llegar tarde, por suerte el restaurante donde había quedado con Carlos estaba cerca de casa, era un restaurante que habían abierto hace pocos meses en el barrio del que habían hablado muy bien un par de vecinos y al que llevaba varios fines de semana intentando ir, pero al final, por un motivo u otro, siempre lo iba aplazando.

La cena pasó sin mas novedad, preguntas típicas por el trabajo y cosas así y algún comentario sobre el restaurante, la verdad es que lo que me habían contado hacía justicia con el sitio, el ambiente era tranquilo, la comida buena sin exageraciones, el trato de los camareros era familiar pero sin resultar cargante y el precio no era demasiado caro, por ponerle alguna pega quizás la decoración era excesivamente minimalista, nunca he compartido el gusto por esos lugares que parecen a medio construir, con las vigas y la ventilación vistas, pero bueno, en general el sitio era recomendable.

Después de cenar fuimos a tomar una copa a Zaston, la verdad es que después de una cena en un sitio nuevo no hay nada mejor que tomar las copas en un lugar donde te conozcan tanto que no tengas ni que pedir, según te ve el camarero, en este caso camarera, ya te esta sirviendo tu Brugal con limón y unas hojas de hierbabuena y siempre te puedes encontrar con algunos conocidos con lo que pasar el rato.

Cuando llevábamos media hora mas o menos y empezábamos a pensar que al final la noche se iba a estropear, aparecieron por allí Ana y Helena, Helena, Carlos y yo somos amigos desde la infancia, de hecho nos criamos en el mismo bloque de la periferia de Madrid, y Helena yo tuvimos una historia hacía ya casi un año pero al final acabó igual que había empezado y por suerte conservamos la amistad.

La noche no estuvo mal, de hecho consiguió que me olvidase del puente, del hacker y de todos los problemas que últimamente me estaban saturando

Eran casi las cinco cuando decidí que ya era hora de volver para casa.

(Continuara...)

viernes, 27 de febrero de 2009

El puente (2ª parte)


El mensaje apareció en mi pantalla y fué como un mazazo sobre mi cabeza

- Además, que te importa a tí quién soy, lo importante no es quién soy yo, lo importante es quién eres tú, que has hecho con la persona que trabajaba aquí. - Esto ya sobrepasaba mi capacidad de aguante, no solo se permitía retocar mi trabajo sino que me atacaba directamente, en un arranque de furia corté la comunicación y saliendo de mi despacho recorrí toda la sala intentando averiguar quién estaba atacándome, porque eso erá lo que estaba haciendo, esto era un ataque en toda regla, y no pensaba dejarlo pasar sin consecuencias para el que lo estuviera haciendo.

Recorrí toda la sala haciendo como que estaba paseando y no conseguí dar con el hacker, porqué eso era el que me estaba modificando el diseño, un pirata en toda regla.

Para tranquilizarme fuí a la máquina de cafe, charlé un rato sobre el tiempo y otras cosas vanas con dos compañeros que estaban por allí, cogí una infusión y me volví para mi despacho dispuesto a seguir con mi trabajo.

No llevaba ni quince minutos en mi mesa cuando de nuevo volvió a aperecer el indicador de un mensaje. Lo abrí de forma automática y de nuevo.

- Hasta en eso has cambiado, que ha sido de ese que decía que las infusiones eran cosa de blandos, ese que decía que para tomarse un té era preferible no tomar nada. - El mensaje fué como un directo al estómago.

- Dejamé en paz, si no tienes nada que hacer vete a casa, tomaté el resto del día libre, pero dejamé en paz, llevo demasiado tiempo con este proyecto y quiero terminarlo. - escribí casi gritando.

- Ese es parte del problema, antes hubieras resuelto este puente en menos de un mes y ahora llevas con él cuatro meses y la solución que das es convencional, ¿donde está el ingeniero que todos conocimos?.

Estaba claro, fuese quién fuese no pensaba dejarme en paz, tenía dos opciones, dedicar todo el día a intentar convencerle o irme a casa para intentar trabajar en remoto y acabar el trabajo allí.

Recogí mis cosas, conecte el ordenador de mi despacho de forma que me permitiera entrar en remoto desde mi casa y comente en recepción que no me encotraba bien y me iba para casa, que si alguien llamaba preguntando por mí por algo urgente me pasasen la llamada al móvil o me mandasen un mensaje al ordenador de casa.

(Continuara ....)

miércoles, 25 de febrero de 2009

El puente


Acababa de terminar el diseño del puente cuando de pronto caí en la cuenta, el pilar central no era circular, tenía forma de elipse, extrañado (yo siempre diseño los pilares circulares) me dirigí presto a cambiarlo en el programa de diseño y en cuanto terminé de hacerlo volvió a cambiar, esta vez tomó forma octogonal, no podía creérmelo, ¿quien estaba modificando mi diseño?.
De pronto en la pantalla se encendió el indicador de que algún compañero que estaba trabajando en el mismo proyecto quería comentarme algo.
Abrí la ventana del correo interno esperando encontrarme un mensaje del que estaba modificando el diseño explicándome los motivos del cambio y de pronto:

- Que aburrido que eres, todos tus puentes se parecen. -El mensaje parpadeaba en mi pantalla.

- ¿Quién eres?.- Contesté mientras me levantaba de la mesa y miraba por encima de los muebles intentando ver quién era el que estaba modificando mi diseño y ahora me criticaba tan abiertamente.

- Eso no importa, lo cierto es que ya te pareces muy poco a aquel que eras hace tiempo, tus estructuras brillaban con luz propia, eran únicas, nada que ver con las de ahora, todas iguales, parece que te has cansado de ser tu mismo.

El mensaje parecía sacado de mi propia cabeza, hace ya tiempo que estaba pensando lo mismo, me había convertido en predecible, nada que ver con el joven que maravilló a toda la universidad con el proyecto de fin de carrera.
Pero eso ahora no era lo importante, me intrigaba quién era el que se había atrevido a colarse en mi proyecto, quién estaba modificando a su antojo el proyecto del puente en el que llevaba trabajando 4 meses, y mientras pensaba esto alguien estaba cambiando la forma del tablero.

- Deja ya de tocar mi diseño, ¿Quien eres tú?, ¿Da la cara?, ¿Como te atreves a criticarme?. - escribi en un arranque de furia,- Como te coja te vas a enterar, si tienes algo que decirme atrévete a venir aquí y decirmelo a la cara.

- Ya estoy aqui.

(Continuara ....)
.

Inmerecido

Hoy me han puesto en un grave aprieto, Mara y Cuya me han dado un premio, el premio Dardo.
Según dice Mara y Cuya en su blog el Premio Dardo es el reconocimiento a los esfuerzos que cada uno de nosotros hacemos para transmitir los valores éticos, culturales, literarios o personales.

Y estás son las instrucciones que me ha dado Mara y Cuya:

1º Aceptar, y hacer que el logo sea visible siempre en el blog.
2º Hacer un link al blog que te ha premiado.
3º Premiar a otros 15 blogs, diciendo por qué los premias y avisarles.

Sinceramente no me creo merecedor de ningún premio, lo cual no quiere decir que no agradezca que me lo den, y mucho menos de uno que refrenda lo que este establece.

Mara me vas a permitir que comparta con los demás el motivo por el que me crees merecedor del premio:

"Tumulario
Por su extraordinaria sensibilidad plasmada en bellos poemas."

En primer lugar no creo que yo sea alguien especialmente sensible, soy como soy y en este pequeño rincón lo único que hago es volcar palabras e intentar compartirlas con todos aquellos que quieran recibirlas y en segundo lugar lo de bellos poemas, ya he dicho alguna vez que la belleza suele estar más en los ojos del que observa algo que en lo observado y en cuanto a la técnica mis pequeños textos son bastante malos.

En cualquier caso Mara y cuya estoy muy agradecido por el premio y lo guardaré con cariño como todo lo que recibo.

Por cierto Mara, se me olvidaba decirte que no podré continuar con lo que estableces por falta de amigos a los que entregarlo.

jueves, 19 de febrero de 2009

Elegía

Por que se acerca la fecha de hacer memoria

Tanto tiempo perdido
buscando como acercarme
a tu corazón herido

Tanto lugar buscado
pensando en ilusionarte
con el regalo soñado

y solo eras tú lo esperado
solo era yo lo que ansiabas
solos tú, yo y la nada
solo el instante amado.


(En Orihuela,
su pueblo y el mío,
se me ha muerto como del rayo
Ramón Sijé,
a quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(El rayo que no cesa)

Sueños

Siente el calor
que amanece en tus entrañas,
y descubre el escalofrío
que despierta tus huesos.

Escucha la flojera
que te llena de ganas
de recorrer con tus besos
el eterno desafío

Piérdete en sus rincones
y contén al deseo,
para amanecer mañana
en constante desvarío

Rompe con desesperanzas,
ruge cual tormenta de estío,
haz jirones el alma,
deja que funda
en tu cuerpo el mío

martes, 17 de febrero de 2009

Sobrevivir

Dime por fin que me quieres,
dijiste cuando me abrazabas,
y como voy a quererte,
si a mi mismo no me aguanto
te dije mientras me atabas.

Morir sin ser uno mismo,
llorar al ver el reflejo
de mi desgastada sombra
en el viejo y oscuro espejo.

Asomarnos al abismo
de anhelos y esperanzas,
recoger pétalos caídos
en tiempos recogidos
de recuerdos y añoranzas.

Romper con el aire nuevo
y fabricar la sonrisa
que nos acercará a la vida,
que nos dejará en el suelo,
que recuperará la risa.

viernes, 6 de febrero de 2009

Noche negra (III)

Como vivir sin alma,
negro infierno de silencio,
como esperar en calma,
negro amanecer de infierno.

Muerte del aire y del agua,
muerte de esperanzas rotas,
vida de cuerpos dolientes,
vida de bosque sin hojas.

Amanecer en un cuarto desierto
entre libros que no dicen nada,
escuchar canciones mudas
y acabar en el final cierto.

Buscar el salto final
para vencer al vació,
noche negra de añoranza
noche de desolación y frió.